Versiculo del Día
26/06/21
Mateo 5:1-3
DICHOSOS LOS POBRES EN ESPÍRITU
Cuando usted piensa en Dios, ¿piensa en él como un Dios que quiere quitarle algo? ¿Piensa usted en él como un Dios que hace exigencias? Jesús nos enseña a pensar en Dios como un Dios que da, como un Dios que está deseoso de darnos las más ricas bendiciones. Jesús vino a la gente de Galilea, y viene a nosotros, con sus promesas de maravillosas bendiciones. ¡Recibamos con agrado las bendiciones que trae nuestro Salvador! En su primera “bienaventuranza” o palabra de bendición, Jesús promete la bendición de Dios para todos los que son pobres en espíritu. Podemos entender qué significa ser pobre en espíritu pensando en lo que significa ser pobre en cuerpo, o sea, pobre físicamente. Mucha gente pobre no tiene suficiente comida ni vestido. Muchos ni siquiera tienen una casa donde vivir. Ellos están necesitados, y dependen de que otros les den comida, vestido y refugio. De la misma manera, las personas que son pobres en espíritu tienen necesidades. Nuestras almas necesitan ser alimentadas por la Palabra de Dios, porque “no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios”. Nosotros somos pecadores que necesitan ser vestidos por Dios, porque “todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia”. Y Dios, en amor, los viste con las vestiduras relucientes de la justicia de Cristo. Necesitamos ser protegidos por Dios porque sobre esta tierra no tenemos hogar permanente. Pero Jesús nos da un hogar celestial y eterno. Seamos pobres en espíritu y admitamos nuestras necesidades espirituales. Volvámonos a Jesús nuestro Salvador, que promete bendecirnos en toda necesidad espiritual. ¡Él promete alimentarnos con su Palabra! ¡Él perdonará nuestros pecados día a día! ¡Él nos protegerá con sus brazos eternos! Seamos también pobres en espíritu, porque entonces seremos ricos por toda la eternidad. “Dichosos los pobres en espíritu”, dice nuestro Señor, “porque el reino de los cielos les pertenece”. Señor Jesús, gracias por venir a nosotros con tus promesas de bendiciones maravillosas.
Ayúdanos a saber que somos pobres y necesitados en espíritu y ayúdanos a volver a ti como el único que puede suplir nuestras necesidades. Danos gozo en la certeza de que nuestro es el reino de los cielos. Amén.
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Amén
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