ENSEÑANZA | EL CASTIGO ETERNO.



EL CASTIGO ETERNO.

La Escritura enseña que no hay esperanza en el infierno. No hay esperanza de consuelo, ni de apelación, ni de que termine el sufrimiento en el infierno.

La muerte eterna es la separación del incrédulo de las bendiciones eternas de Dios. Jesús será el juez el día del juicio. Ese día dirá a todos los incrédulos: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41)

Muchos falsos maestros (incluyendo los testigos de Jehová, los adventistas del séptimo día, los ateos, y un gran número de
pastores y teólogos liberales) afirman que no puede haber
castigo eterno. La razón humana argumenta que el infierno es
demasiado horrible para que perdure por siempre. Parece incomprensible que haya un castigo sin fin. Asi que, la gente
inventa otras explicaciones para el infierno algo  que  ocurre  en  este  mundo.  Ellos  explican  el  infierno como  el  desorden  que  la  gente  hace  de  sus  propias  vidas. Suponen  que  tales  personas  sufren  un  infierno  en  la  tierra  por sus  propios  errores.  Un  autor  lo  expresa  de  esta  manera:  “Hoy los  teólogos  y  predicadores  cristianos,  normalmente  hablan del  infierno  simbólicamente,  como  una  realidad  de  este mundo.  El  infierno  es  descrito  hoy  como  el  desorden ya  sea individual  o  social que  los  hombres  hacen  de  esta  vida. "Un  campo  de  batalla,  una  celda  de  prisión,  un  matrimonio lleno  de  odio,  o  una  amistad  rota,  es  el  infierno.” Sin  embargo,  debemos  preguntarnos:  ¿Es  eso  lo  que realmente  dice  la  Biblia? 

En  el  relato  del  hombre  rico  y Lázaro,  el  hombre  rico  no  comenzó  a  sufrir  el  tormento  del infierno  sino  hasta  que  murió  (Lucas  16:19-26).  Su  cuerpo  fue enterrado,  y  su  alma  fue  al  infierno.  No  pudo  regresar  a  esta vida. El  infierno  es  el  resultado  de  la  condenación  de  Dios. Hebreos  9:27  insiste  en  que  Dios  juzga  a  cada  persona  al morir.  “Está  establecido  para  los  hombres  que  mueran  una sola  vez,  y  después  de  esto el  juicio.”  Por  lo  tanto,  Dios  no envía  a  la  gente  al  infierno  mientras  están  viviendo  en  este mundo.  Pueden  estar  en  el  camino  al  infierno.  Pueden  estar bajo  la  ira  de  Dios.  Pero  técnicamente,  ellos  todavía  no  están en  el  infierno. El infierno es una realidad: Satanás y los demonios estarán infinitamente ahí, y con ellos todas las almas de personas grandes y pequeños (Ap.20:12-15), los cuales no aceptan  únicamente lo que hizo Jesús como suficiente para ser salvado.  Hemos aprendido en las lecciones pasada, que Jesús el hijo de Dios vino a vivir en esta tierra para obedecer perfectamente cada uno de los mandamientos de Dios por nosotros, murió para pagar el castigo de nuestros pecados, y resultó para que estemos con él en la vida eterna. 

 «Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1 Juan 5:11)

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